Un ciudadano nigeriano de 40 años ha sido condenado a ocho años de prisión por una operación de spearphishing y fraude que comprometió a empresas estadounidenses de preparación de impuestos y expuso información sensible de al menos 800 clientes.
La condena contra Chukwuemeka Victor Amachukwu fue informada el 20 de octubre de 2026. El informe no indica cuándo se dictó la sentencia.
Amachukwu, también conocido como Chukwuemeka Victor Eletuo y So Kwan Leung, se declaró culpable de conspiración para cometer intrusiones informáticas y fraude electrónico. Fue extraditado de Francia a Estados Unidos en agosto de 2025.
Además de la pena de prisión, Amachukwu recibió una libertad supervisada de un año. Se le ordenó pagar 3,6 millones de dólares en concepto de restitución y renunciar a casi 11 millones de dólares mediante decomiso.
Datos fiscales robados usados para reclamaciones de reembolso fraudulentas
A partir de 2019, Amachukwu y sus presuntos cómplices dirigieron sus ataques contra empresas de preparación de impuestos mediante mensajes de spearphishing diseñados para obtener acceso no autorizado a sus equipos. Los ataques identificados en Nueva York, Texas y otros estados tuvieron lugar entre 2019 y 2021.
Las intrusiones expusieron registros fiscales e información de identificación personal de al menos 800 clientes. La cifra se refiere a clientes cuya información fue robada, no al número de empresas de preparación de impuestos comprometidas.
Según el informe, el grupo utilizó los datos robados para presentar unos 8,4 millones de dólares en solicitudes de reembolso fraudulentas ante el Servicio de Impuestos Internos (IRS) y las autoridades fiscales estatales. Se pagaron unos 2,5 millones de dólares.
Los conspiradores también presentaron solicitudes fraudulentas al programa de préstamos por daños económicos de desastre (Economic Injury Disaster Loan) de la Small Business Administration (SBA), con las que obtuvieron otros 819 000 dólares. En conjunto, los reembolsos fiscales y los préstamos superaron los 3 millones de dólares.
Según los documentos judiciales citados en la información, Amachukwu llevó a cabo la operación junto con el coacusado Kingsley Uchelue Utulu y otros cómplices nigerianos.
Para los clientes afectados, la campaña fue más allá de la exposición de sus registros personales: sus identidades e información fiscal fueron utilizadas activamente para reclamar pagos gubernamentales. Las empresas de preparación de impuestos fueron los primeros objetivos de las intrusiones, mientras que sus clientes sufrieron las consecuencias del robo de datos y del uso indebido de sus identidades.
Un fraude de inversión aparte superó los 7 millones de dólares
Amachukwu también participó en un esquema de inversión distinto que ofrecía supuestas «cartas de crédito stand-by» a víctimas en Estados Unidos. Las inversiones no existían, y los estafadores se quedaron con más de 7 millones de dólares de varias víctimas.
Esa cantidad es distinta de los ingresos obtenidos mediante reembolsos fiscales fraudulentos y solicitudes de préstamos por desastre. No debe incluirse en los unos 3,3 millones de dólares derivados del fraude relacionado con impuestos y con la SBA.
La fiscal federal Jamie McDonald declaró que Amachukwu «creía que operaba con seguridad en el extranjero», pero que «ahora ha sido llamado a rendir cuentas». McDonald describió los delitos como causantes de un «daño significativo», tanto para las víctimas individuales como para el público.




