El G7 pide acelerar la transición a la criptografía poscuántica
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El G7 pide acelerar la transición a la criptografía poscuántica

El G7 y CISA instan a migrar ya a criptografía poscuántica ante el riesgo de 'recopilar ahora y descifrar después' y proteger datos sensibles a largo plazo.

Texto generado por inteligencia artificial, publicado sin revisión humana. Transparencia IA

El G7 Cyber Security Working Group y la estadounidense Cybersecurity and Infrastructure Security Agency (CISA) han instado a gobiernos y empresas a iniciar de inmediato la migración hacia la criptografía poscuántica. Esperar a que aparezcan ordenadores cuánticos capaces de vulnerar los algoritmos actuales, advierten las autoridades, podría ser demasiado tarde.

El aviso conjunto, publicado el jueves, no fija una fecha concreta para la llegada de sistemas cuánticos suficientemente potentes. Sin embargo, sostiene que los avances recientes hacen necesaria una preparación anticipada, especialmente para los datos que deban permanecer confidenciales durante muchos años.

El problema, por tanto, no pertenece únicamente al futuro. La información cifrada y robada hoy podría ser almacenada por los atacantes a la espera de herramientas más avanzadas con las que descifrarla.

El riesgo de «recopilar ahora y descifrar después»

El escenario descrito por el G7 y CISA se conoce como «harvest now, decrypt later», es decir, «recopilar ahora y descifrar después». Un atacante intercepta o roba datos protegidos, aunque todavía no pueda leerlos, y los almacena para utilizarlos en un ataque futuro.

Esta estrategia cambia la forma de evaluar la urgencia. Una organización no debe preguntarse únicamente si sus sistemas pueden verse comprometidos hoy, sino también durante cuánto tiempo mantendría el valor operativo, económico o político la información robada.

Los documentos gubernamentales, la información personal sensible y los secretos comerciales se encuentran especialmente expuestos. Una comunicación que deba mantenerse confidencial durante unos pocos días presenta un perfil distinto al de los datos sanitarios, las identidades, los proyectos industriales o los documentos estratégicos que deben seguir protegidos durante décadas.

La criptografía poscuántica está diseñada para resistir tanto los ataques ejecutados con ordenadores tradicionales como los realizados mediante tecnologías cuánticas. Sin embargo, su introducción no consiste en una simple actualización aislada: puede afectar a aplicaciones, infraestructuras, dispositivos y procesos de gestión de la información.

Por eso el G7 no propone esperar a una fecha tecnológica concreta. El calendario de la computación cuántica sigue siendo incierto, pero la duración de la migración y el valor a largo plazo de los datos hacen necesario actuar con antelación.

No solo está en juego la confidencialidad

La posibilidad de descifrar comunicaciones confidenciales es la consecuencia más inmediata, pero el aviso señala un ámbito más amplio. Un actor con capacidades cuánticas adecuadas podría suplantar a entidades consideradas fiables, alterar información y obtener acceso a sistemas protegidos.

Las repercusiones afectarían a cuatro propiedades esenciales de la seguridad digital:

  • autenticación, si un atacante lograra hacerse pasar por una entidad legítima;
  • integridad, en caso de falsificación o modificación no detectada de los datos;
  • confidencialidad, si las comunicaciones y los archivos cifrados pudieran leerse;
  • seguridad de los dispositivos, si el compromiso permitiera intervenir en dispositivos e infraestructuras.

Por tanto, el riesgo también afecta a las relaciones de confianza entre sistemas. No se trata únicamente de impedir la lectura de un archivo: es necesario preservar la capacidad de verificar quién ha generado una información, si esta ha sido modificada y si una orden procede realmente de una fuente autorizada.

Las posibles consecuencias también son comerciales. Las empresas que no adopten tecnologías resistentes a los ataques cuánticos podrían perder una ventaja competitiva o no cumplir futuros requisitos contractuales. El aviso menciona explícitamente el riesgo de quedar excluidas de determinados acuerdos, incluidos los contratos públicos.

La preparación se convierte así en una cuestión de continuidad operativa y acceso al mercado, no solo en una decisión técnica que deba quedar en manos de los responsables de seguridad.

La migración debe comenzar por los activos más sensibles

El G7 y CISA desaconsejan sustituir de forma simultánea e indiscriminada todos los sistemas. Un enfoque de este tipo podría aumentar los costes, la complejidad y las interrupciones, sin distinguir entre las infraestructuras esenciales y los componentes menos urgentes.

El primer paso recomendado consiste en identificar los sistemas que almacenan o procesan la información más sensible. Esta revisión debe complementarse con la identificación de los activos críticos, es decir, aquellos cuyo compromiso tendría las consecuencias operativas más graves.

Las prioridades deberían establecerse teniendo en cuenta, como mínimo, la sensibilidad de los datos, el tiempo durante el que deben permanecer confidenciales y la criticidad del sistema. La información que conservará su valor a largo plazo requiere atención inmediata, porque ya puede ser objetivo de operaciones de recopilación preventiva.

A continuación, la transición debería integrarse en los ciclos normales de actualización tecnológica. El objetivo es incorporar progresivamente soluciones resistentes a la computación cuántica durante la renovación de aplicaciones, dispositivos e infraestructuras, en lugar de acumular una deuda técnica que deba resolverse mediante una única operación de emergencia.

Comenzar con antelación también permite distribuir las inversiones y las actividades a lo largo del tiempo. Reduce el riesgo de que haya que sustituir varios sistemas simultáneamente y deja margen para comprobar la compatibilidad, las dependencias y el impacto en los procesos empresariales.

No se señalan versiones de software vulnerables ni parches específicos, porque el aviso no se refiere a una única vulnerabilidad. Se trata de una recomendación estratégica que afecta a todo el ciclo de vida de los sistemas criptográficos.

Banca, telecomunicaciones y Administraciones públicas, en primera línea

Los sectores bancario, financiero y de las telecomunicaciones figuran entre los primeros candidatos a la migración. Gestionan grandes volúmenes de información sensible, infraestructuras distribuidas y relaciones de confianza digital que deben seguir siendo verificables con el paso del tiempo.

El año pasado, las autoridades británicas de ciberseguridad publicaron una hoja de ruta que fija 2035 como objetivo para completar la transición a la criptografía resistente a la computación cuántica. El plazo muestra hasta qué punto se considera que el proceso será largo y complejo, pese a la incertidumbre sobre la evolución concreta de los ordenadores cuánticos.

El tema ya formaba parte de la agenda internacional. En 2024, el G7 había instado a los ministerios de Finanzas y a los bancos centrales a prepararse para las amenazas consideradas inminentes relacionadas con los avances de la computación cuántica, con especial atención al sector financiero.

En junio, el presidente Donald Trump también firmó dos órdenes ejecutivas destinadas a acelerar el desarrollo estadounidense de las tecnologías cuánticas y reforzar la protección de los sistemas gubernamentales frente a futuras amenazas relacionadas.

El aviso publicado el jueves amplía el mensaje más allá de las entidades financieras y gubernamentales. Cualquier organización que conserve datos durante largos periodos o gestione infraestructuras críticas debería evaluar su nivel de exposición.

Qué deberían hacer ahora las organizaciones

La primera medida concreta consiste en elaborar un inventario de los sistemas en los que la criptografía protege datos, identidades y comunicaciones críticas. Sin este mapa, no es posible determinar qué componentes deben migrarse primero.

A continuación, es necesario clasificar la información en función del periodo durante el cual debe permanecer secreta. Los datos con una vida útil prolongada requieren una prioridad mayor, incluso cuando los sistemas que los contienen no sean actualmente vulnerables a ataques con capacidades cuánticas.

Por último, las organizaciones deberían vincular la migración a los programas de actualización ya planificados y evitar sustituciones masivas sin prioridades claras. Anticiparse permite precisamente transformar una posible intervención de emergencia en una secuencia controlada de actualizaciones.

No se conoce la fecha en la que los ordenadores cuánticos podrán comprometer los algoritmos más utilizados en la actualidad. Sin embargo, el mensaje central del aviso es que esta incertidumbre no justifica esperar: para algunas categorías de datos, la ventana de riesgo ya está abierta.

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Fuentes

Este artículo es una reelaboración original basada en las siguientes fuentes.

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