Según se informa, un ciberataque manipuló los controladores de refrigeración de supermercados en toda Europa, lo que obligó a neveras y congeladores a entrar en modo de descongelación y elevó algunas temperaturas objetivo hasta los 50 °C (122 °F). Los alimentos se echaron a perder antes de que los empleados detectaran los cambios, y según se dice, algunos equipos permanecieron a temperaturas elevadas durante unas seis horas.
La mayor parte de las interrupciones notificadas se produjeron en Francia. Según una estimación de BFM TV citada por SecurityWeek, más de 300 supermercados del país se vieron afectados. Esta cifra describe los establecimientos afectados por el incidente, no un recuento confirmado de víctimas únicas ni de centros en los que se hayan verificado pérdidas de alimentos.
También se informó de que Bélgica, Alemania, los Países Bajos, Polonia, Portugal y España se vieron afectados. Las cadenas minoristas mencionadas incluyen Auchan, Carrefour, E.Leclerc, Intermarché (propiedad de Groupement Mousquetaire) y Monoprix.
Según se informa, los atacantes cambiaron la configuración durante la noche
El investigador de seguridad Lukasz Olejnik afirmó que los atacantes tomaron el control de los controladores de refrigeración de forma remota, iniciaron la descongelación y configuraron un objetivo de 50 °C. Según se informa, los empleados que abrieron los congeladores a la mañana siguiente encontraron aire caliente en lugar de un almacenamiento refrigerado.
Los controladores se atribuyeron al fabricante danés Danfoss. La información publicada no establece qué modelo de Danfoss se vio comprometido, ni aporta pruebas suficientes para relacionar el incidente con una vulnerabilidad concreta.
El impacto operativo fue más allá de una interrupción temporal de los equipos. Los sistemas de refrigeración conservan los productos perecederos, de modo que varias horas a temperaturas anormales pueden obligar a los establecimientos a desechar mercancía. BFM TV estimó que las pérdidas podrían alcanzar millones de euros, pero se trata de una estimación y no de un total confirmado.
Dominique Schelcher, director general de Cooperativa U, confirmó en X que varias tiendas del grupo se habían visto afectadas. Cooperativa U opera las enseñas Hyper U, Super U, U Express y Utile. Schelcher explicó que se había movilizado a los equipos y a especialistas en refrigeración para restablecer las operaciones, y que sería necesaria una investigación completa.
Las vulnerabilidades de Danfoss AK-SM 800A siguen siendo una pista independiente y no confirmada
La empresa de ciberseguridad Claroty había divulgado vulnerabilidades en la plataforma de gestión Danfoss AK-SM 800A aproximadamente dos meses antes del ataque. Las debilidades notificadas incluían la omisión de la autenticación, la ejecución remota de código arbitrario y la posibilidad de inyectar directivas de configuración arbitrarias.
Claroty también detectó miles de interfaces de gestión AK-SM 800A expuestas a internet. Como la plataforma gestiona de forma centralizada los equipos de refrigeración, el control de su interfaz podría permitir a un atacante modificar parámetros de funcionamiento, con consecuencias en los sistemas o centros conectados.
Sin embargo, no se ha confirmado que los controladores afectados en el ataque a los supermercados sean dispositivos AK-SM 800A. Tampoco está claro si los atacantes utilizaron alguna de las fallos divulgados por Claroty. La coincidencia temporal y las similitudes técnicas, por tanto, no establecen una relación directa.
En concreto para el AK-SM 800A, Claroty recomendó a sus clientes actualizar al firmware R4.3.1, que incluye los parches pertinentes.
Qué deben comprobar los operadores de refrigeración
Las organizaciones que utilizan Danfoss AK-SM 800A deberían verificar el firmware instalado y aplicar R4.3.1 cuando corresponda. Los operadores también deberían identificar las interfaces de gestión accesibles desde internet y revisar las configuraciones de refrigeración en busca de cambios no explicados, como ciclos de descongelación inesperados o temperaturas objetivo anormales.
La monitorización debe tener en cuenta tanto el proceso físico como el software de gestión. En este incidente, el retraso de seis horas hasta la detección, según se informa, permitió que los cambios de configuración se tradujeran en alimentos echados a perder y en daños económicos. Las alertas por desviaciones de temperatura sostenidas y por cambios de configuración no autorizados pueden ayudar al personal a reaccionar antes de que el compromiso de un controlador se convierta en un problema de seguridad alimentaria y de continuidad del negocio.




